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El hijo de rana, Rinrín renacuajo salió esta mañana muy tieso, muy majo. Con pantalón corto, corbata a la moda sombrero encintado y chupa de boda. -¡Muchacho, no salgas!- le grita mamá, pero él hace un gesto y orondo se va. Halló en el camino, a un ratón vecino y le dijo: -¡Amigo!- venga usted conmigo, Visitamos juntos a doña Ratona y habrá francachela y habrá comilona. A poco llegaron, avanza ratón, estira el cuello y coge el eslabón, Da dos, tres golpes. Preguntan: ¿Quién es? –Soy yo, doña Ratona, beso a usted los pies ¿Está usted en casa? -Sí señor, sí estoy, y celebro mucho ver a usted hoy. Estaba en mi oficio, hilando algodón, pero eso no importa, bienvenidos son. Se hicieron la venia, se dieron la mano, y dice Ratico, es más veterano: – Mi amigo el de verde rabia de calor, démele cerveza, hágame el favor.